
¡Un feliz no-cumpleaños!
Son diez años, pero no lo son del todo. En realidad serían once, pero la verdad es que son ocho. El tiempo de Zinecittà es relativo, como lo es el tiempo en el cine, que en dos horas puede contarnos una vida o condensarla en diez minutos. Quizá hayan sido precisamente las pausas de este festival las que han determinado su maduración, su crecimiento y el deseo de volver para quedarse.
Tras un tiempo de pausa, de escucha y de reflexión —un tiempo a barbecho necesario—, Zinecittà vuelve. Vuelve con una mirada renovada, más consciente, más atenta al presente y a sus fracturas.
Lo mejor del cine italiano actual en versión original, con historias que inspiran, emocionan y abren nuevos horizontes.
Charlas, coloquios y actividades paralelas con cineastas y profesionales del sector.
Una red de colaboración cultural entre Italia, Euskadi y el público que vive el festival.